Si estás evaluando usar un local, bodega u oficina sin pagar renta, tarde o temprano te vas a preguntar que es un contrato de comodato y qué tan conveniente es para tu negocio. Esta figura jurídica permite el préstamo de un inmueble de forma gratuita, bajo ciertas condiciones claras de uso y devolución, y está regulada por el código civil mexicano de propiedad. 

Entender bien su alcance, sus obligaciones y los riesgos asociados es clave antes de firmar, sobre todo si planeas invertir en adecuaciones o equipo dentro del espacio.

A lo largo de esta guía revisaremos cómo define el código civil al comodato, cuál es el objeto del contrato, qué se recibe exactamente, cuáles son las principales obligaciones de cada parte y en qué se diferencia de un arrendamiento tradicional. También verás en qué casos puede ser útil para un emprendedor y en qué caso conviene más negociar un contrato de arrendamiento formal.

 Al final, te mostraremos cómo Spot2 puede ayudar a que el uso de la cosa u objeto prestado (el local o la nave) vaya de la mano con una mejor decisión de localización para tu negocio.

¿Qué es un contrato de comodato en México?

En México, el que es un contrato de comodato se responde directamente en el Código Civil: es un préstamo mediante el cual una persona entrega a otra la cosa para su uso temporal, con la obligación de devolver exactamente la misma cosa al terminar el plazo.

A diferencia del arrendamiento, en este contrato no hay renta; la otra persona comodataria no paga un precio por el uso del inmueble, aunque sí asume obligaciones de cuidado y conservación sobre el bien.

El comodato puede recaer sobre un inmueble —por ejemplo, un local donde operará una pequeña empresa— o sobre un bien mueble, siempre que la cosa u objeto que se recibe sea no fungible, es decir, que se deba regresar la misma y no otra equivalente.

El código civil establece que la cosa prestada se entrega para un uso específico y que el objeto del contrato es precisamente permitir ese uso durante un tiempo determinado o hasta que se cumpla una condición. Por eso, el texto suele detallar para qué se puede destinar el local, qué se puede hacer en él y qué se prohíbe.

De acuerdo con el Código Civil (en sus artículos sobre comodato, que se ubican normalmente entre el 2497 y el 2516), la persona que recibe la cosa adquiere la obligación de conservarla como si fuera suya y de devolverla cuando termine el plazo o cuando el comodante lo requiera en los casos previstos en la ley.

El comodato se usa mucho entre familiares, socios o entidades vinculadas, y también en esquemas empresariales donde una empresa presta a otra un inmueble o propiedad para que opere sin pago de renta de oficina, pero bajo términos claros respecto a gastos, daños y pérdida de la cosa u objeto.

¿Cuáles son las características de los contratos de comodato en México?

Los contratos de comodato comparten una serie de rasgos que los distinguen de otras figuras como el arrendamiento o la simple cesión de uso verbal. Algunas de las características más relevantes para efectos de un local comercial son las siguientes.

Carácter gratuito

El comodato es, por definición, un préstamo gratuito. Esto significa que no se pacta un precio de renta periódico por el uso de la cosa o del inmueble; la contraprestación no es dinero. La causa del contrato del préstamo es que una persona presta un bien a otra, generalmente para apoyar un proyecto o facilitar la operación de un negocio, sin recibir un rendimiento directo.

Que el uso de la cosa sea gratuito no implica que la persona comodataria quede libre de obligaciones. Al contrario: debe asumir los gastos ordinarios de conservación que se deriven del uso normal del inmueble y responder por los daños que se originen por un uso distinto al pactado.

En el caso de locales comerciales o naves industriales, esto incluye mantenimiento básico, limpieza y reparaciones menores, salvo que el contrato diga lo contrario o que el daño provenga de vicios ocultos que el comodante no reveló.

Temporalidad definida

Todo comodato debe tener una duración. El código civil admite que se fije un plazo concreto o que la vigencia se derive del tipo de uso para el cual se entrega la cosa.

En la práctica, para un local de negocio es recomendable que el contrato establezca un plazo claro, renovable por acuerdo entre las partes, para que haya certidumbre sobre el tiempo durante el cual se puede permanecer en el inmueble.

Cuando no se fija plazo, la ley permite que el comodante pida la devolución de la cosa en cualquier momento, lo que genera incertidumbre para un emprendimiento que está invirtiendo en adecuaciones internas.

Por eso, al negociar el comodato, conviene que el plazo sea coherente con el tiempo de recuperación de la inversión en el proyecto, y que se prevea qué pasa si alguna de las partes quiere terminar antes.

Propósito específico del bien

Otra característica central es que el contrato precisa el objeto y el propósito del uso: se establece para qué se presta la cosa u objeto y qué se espera que haga la persona comodataria en el inmueble.

Por ejemplo, puede señalarse que el local se destina exclusivamente a un giro comercial determinado (cafetería, consultorio, bodega de distribución), y que no se pueden realizar actividades distintas sin autorización escrita.

Este nivel de detalle protege a ambas partes. El comodante sabe que la cosa no se usará para fines que incrementen riesgos o daños; la persona comodataria sabe hasta dónde llega su margen de acción.

Si se destina el inmueble a un uso diferente del que es señalado en el contrato, el código civil permite que el comodante pida la devolución inmediata, e incluso que reclame daños si los hubiere.

Obligación de devolución

La obligación de devolver la cosa es un eje de la figura. Una vez concluido el plazo o cumplida la condición establecida, la persona comodataria debe regresar la cosa al comodante en el estado en que se encuentra, considerando el desgaste normal por el tiempo y por el uso autorizado. No se transmite la propiedad o bienes; sólo se concede el uso temporal.

Si la cosa u objeto se pierde por caso fortuito o fuerza mayor, la ley analiza de qué manera se estaba usando. En general, la persona comodataria no responde por la pérdida cuando ha usado el bien conforme al contrato; pero si la pérdida se deriva de un uso distinto, sí puede ser responsable.

Por eso es fundamental documentar el estado del inmueble al inicio y al final del comodato, y dejar constancia de cualquier daño preexistente.

Formalización por escrito

Aunque el comodato puede ser verbal, en el contexto de un local comercial o de un inmueble con alto valor de inversión es altamente recomendable que el contrato sea por escrito, con cláusulas claras sobre uso, duración, gastos y devolución. Un documento bien redactado permite probar qué se entregó, qué se recibe, qué se prometió y cuáles son las obligaciones asumidas.

En ese texto se describen la cosa y sus características principales, se fija el plazo, se determinan gastos a cargo de cada parte, y se prevé qué ocurre en caso de pérdida, daños a la propiedad o incumplimiento en el tiempo. Este nivel de detalle facilita la conservación de la relación cuando todo va bien, y ofrece un marco de protección si hay conflicto.

Requisitos para firmar un contrato de comodato

Antes de firmar un contrato de comodato para un local, oficina o bodega, conviene revisar que se cumplan ciertos requisitos mínimos, tanto desde la perspectiva del código civil como desde la práctica empresarial.

Identificación y datos de ambas partes

El documento debe incluir datos completos de comodante y comodatario: nombre, domicilio, RFC, identificación oficial y, en su caso, poderes de representación si actúan a nombre de una empresa. Esto permite acreditar quién entrega la cosa u objeto y quién la recibe, y facilita cualquier gestión posterior al tiempo relacionada con impuestos o permisos.

Descripción del bien prestado

Es indispensable describir el inmueble o el bien que se presta: ubicación, medidas, colindancias, número de escritura y cualquier dato relevante. En caso de comodato sobre un mueble específico, se detallan marca, modelo, número de serie y estado de conservación. Cuanto más clara sea la descripción, menos espacio hay para duda sobre cuál es la cosa y qué se entregó realmente.

Duración y condiciones de uso

El contrato debe señalar la duración del comodato y las condiciones de uso: horarios, tipo de actividades permitidas, límites de aforo, requisitos de permisos y relación con normas municipales o de protección civil. También debe indicar si el comodatario puede subutilizar el espacio, permitir el uso por parte de terceros o modificar elementos internos, así como la obligación de avisar en el caso de cualquier cambio que el comodante deba conocer.

Firma y testigos

Aunque la presencia de testigos no siempre es un requisito obligatorio, sí agrega un nivel adicional de seguridad. En operaciones comerciales es frecuente que, además de las firmas, se anexen copias de identificaciones y se protocolice el contrato ante notario cuando el valor del inmueble, propiedad o del proyecto lo justifique. Esto puede facilitar la prueba del acuerdo en un juicio, si llegara a ser necesario.

Cláusulas de responsabilidad y devolución

Finalmente, es recomendable que el comodato incluya cláusulas específicas sobre gastos, mantenimiento, daños y devolución de la propiedad. Por ejemplo, quién paga servicios, quién cubre reparaciones mayores, en qué caso se considera que hay pérdida de la cosa, qué ocurre si se necesita terminar antes del plazo, o cómo proceder en el caso de que haya daños causados por un tercero.

Estas cláusulas dan orden al uso del inmueble y delimitan responsabilidades durante todo el tiempo que dura el comodato.

Obligaciones del comodante y del comodatario

En todo contrato de comodato hay al menos dos figuras: quien presta el bien (comodante) y quien lo recibe para uso (comodatario). Cada una tiene obligaciones específicas que conviene entender antes de firmar.

Obligaciones del comodante

El comodante tiene la obligación principal de entregar la cosa en condiciones adecuadas para el uso convenido. Esto incluye entregar llaves, accesos y, en su caso, la documentación necesaria para que se puedan tramitar licencias o permisos. También debe respetar el uso y el plazo pactados; no puede retirar el inmueble o propiedad antes de tiempo salvo en los supuestos previstos por la ley o por el contrato.

En caso de vicios ocultos graves, el comodante puede responder por los daños que sufra la persona comodataria, especialmente cuando haya ocultado información relevante sobre el estado del inmueble. De igual forma, el comodante debe abstenerse de interferir en el uso normal del local durante la vigencia del comodato, salvo que el contrato reserve visitas de supervisión razonables.

Obligaciones del comodatario

El comodatario, por su parte, tiene la obligación de usar la cosa solo para el fin convenido y conforme a los límites pactados. Si el contrato dice que el local se destinará a oficina administrativa, no debería convertirse en un taller de alto riesgo sin autorización expresa. Además, debe asumir los gastos ordinarios de conservación y responder por los daños que provengan de un uso inadecuado.

También debe devolver la cosa al término del plazo, en el estado en que se encuentre, salvo el desgaste normal derivado del uso. Si el comodatario subpresta el bien sin permiso, lo usa de forma distinta o retrasa su devolución, el comodante puede exigir cumplimiento, rescindir el contrato e incluso tiene que reclamar daños. Por ello, conviene que cualquier cambio de características relevante se negocie por escrito antes de llevarlo a la práctica.

Diferencias entre un contrato de arrendamiento y uno de comodato

Aunque en ambos casos una persona usa un tipo de inmueble tiene que pertenece a otra, arrendamiento y comodato son figuras distintas, tanto en su naturaleza como en las obligaciones que generan.

1. Naturaleza del contrato

El arrendamiento es un contrato oneroso: la persona arrendataria se obliga a pagar una renta periódica por el uso del inmueble. El comodato, en cambio, es un préstamo gratuito de la cosa u objeto; no hay renta ni precio. Esta diferencia es lo que impacta en la forma en que la ley protege a cada una de las partes y en las expectativas comerciales que puede prestar la operación.

2. Duración y renovación

En el arrendamiento, la duración suele ser más rígida y se regulan prórrogas, revisiones de renta de oficinas o casas y causas de terminación específicas. En el comodato, el plazo puede ser más flexible, pero esa flexibilidad implica que el comodante tenga, en ciertos casos, la posibilidad de pedir la cosa antes de lo que el negocio necesita. Por ello, para proyectos con alta inversión en adecuaciones, muchas empresas prefieren un contrato de arrendamiento.

3. Derechos y obligaciones del usuario

El arrendatario tiene derecho inmobiliario reforzado frente al propietario en temas como estabilidad de la posesión y protección ante incrementos de renta desproporcionados (según la ley aplicable). El comodatario, en cambio, se centra en el uso de la cosa bajo reglas de cuidado y conservación, con menos protecciones asociadas al pago. En ambos casos, el usuario debe asumir obligaciones claras y responder por daños que cause por mal uso.

4. Propósito de uso del inmueble

El arrendamiento se diseña pensando en una explotación económica directa del inmueble: el propietario obtiene renta a cambio de ceder el uso. El comodato suele utilizarse para que un proyecto arranque, para que una empresa filial opere en un inmueble de su grupo o para apoyar a un emprendedor aliado, sin que exista de inicio un flujo de renta. Entender qué tipo de relación se puede prestar si quieres construir con el propietario, lo que te ayuda a elegir qué figura conviene más para tu caso.

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Comprender que es un contrato de comodato, cuáles son sus características y en qué se diferencia de un contrato de arrendamiento te da más herramientas para decidir cómo usar un local comercial o una nave industrial sin comprometer de más tu flujo de efectivo. Sin embargo, elegir bien el espacio sigue siendo igual de importante que elegir la figura legal correcta.

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