Rentar una nave industrial no es cualquier cosa. Ya sea que estés por expandir tu operación, establecer un centro logístico o iniciar una nueva etapa para tu negocio, entender a fondo el contrato de renta de una nave industrial es clave para evitar sorpresas. Y sí, los detalles sí importan.
En Spot2, sabemos que este tipo de inmuebles tienen requerimientos muy específicos, tanto para propietarios como para inquilinos. Por eso, en este artículo queremos contarte de manera clara y sin tecnicismos qué debe incluir un contrato de nave industrial, en qué debes fijarte antes de firmar y qué cláusulas pueden marcar la diferencia para el éxito de tu operación.
¿Qué incluye un contrato de renta de una nave industrial?
Aunque cada contrato puede variar dependiendo del tipo de nave, el estado donde se ubique y lo que acuerden las partes, hay elementos que sí o sí deben estar presentes.
1. Datos de las partes involucradas
Parece básico, pero es crucial. El contrato debe identificar claramente al arrendador (propietario o representante legal) y al arrendatario (la empresa o persona que rentará la nave).
Asegúrate de que la persona que firma tenga facultades legales para hacerlo. Esto se valida con una copia del acta constitutiva o poderes notariales.
2. Descripción detallada del inmueble
No basta con decir “nave industrial en X parque”. El contrato debe contener una descripción específica del inmueble:
- Metros cuadrados de nave y oficinas
- Altura libre
- Tipo de piso
- Número de andenes y rampas
- Capacidad eléctrica
- Certificaciones (como LEED o ISO, si aplica)
- Uso permitido (almacenamiento, manufactura, logística, etc.)
Esta sección sirve para que ambas partes tengan claro qué se está rentando exactamente.
3. Duración del contrato y condiciones de renovación
La mayoría de los contratos de renta de naves industriales son plurianuales (de 3 a 10 años), pero eso puede negociarse.
📌 Tip Spot2: Pregunta si el contrato contempla prórrogas automáticas, condiciones de renovación o penalizaciones por terminar antes de tiempo.
4. Monto de la renta y forma de pago
Aquí se debe especificar:
- Renta mensual en pesos o dólares
- Tipo de cambio a usar (si es en moneda extranjera)
- Fecha límite de pago
- Forma de pago (transferencia, cheque, etc.)
Además, se debe dejar clara la revisión anual de la renta: usualmente se ajusta con base en la inflación o índices como el INPC.
5. Depósito en garantía
Se acostumbra pedir uno o dos meses de renta como depósito. Este punto también debe indicar:
- En qué casos se puede hacer uso del depósito
- Cuándo se devuelve y en qué condiciones
6. Responsabilidades de mantenimiento y servicios
Este punto suele generar confusión. ¿Quién da mantenimiento a las áreas comunes? ¿Quién cubre el seguro? ¿Y qué pasa si se descompone algo?
Generalmente:
- El arrendatario se encarga del mantenimiento interno
- El arrendador cubre lo estructural y áreas comunes (si hay)
Ambos deben acordar quién contrata los servicios como agua, luz, recolección de basura, vigilancia, etc.
No dejes este punto abierto. Lo barato sale caro si no se aclara desde el inicio.
7. Permisos y cumplimiento normativo
El contrato debe estipular que la nave cumple con todos los requisitos legales y de seguridad industrial. También se debe mencionar si el arrendatario necesita gestionar permisos específicos de operación ante autoridades locales.
8. Modificaciones al inmueble
Si tu operación requiere adecuaciones (racks, oficinas interiores, cámaras de refrigeración), el contrato debe indicar:
- Qué tipo de cambios están permitidos
- Si necesitas autorización del propietario
- Quién se queda con esas modificaciones al finalizar el contrato
9. Cláusulas de rescisión o terminación anticipada
¿Y si ya no puedes continuar con la renta? ¿O si el propietario decide vender el inmueble?
Estas cláusulas indican:
- Con cuántos meses de aviso se puede rescindir
- Si hay penalización económica
- Qué pasa si hay incumplimiento de contrato
¿Qué revisar con lupa antes de firmar un contrato de nave industrial?
Aquí te dejamos algunos puntos clave donde deberías poner especial atención:
- Cláusulas ocultas o poco claras: Si hay términos vagos como “según lo estime el arrendador”, pide que se redacten con claridad.
- Impuestos y gastos extra: Asegúrate de saber si el precio incluye IVA, mantenimiento o cualquier otro cargo.
- Accesos, vialidades y logística: No todos los parques industriales tienen el mismo nivel de conectividad. Evalúa el impacto en tu cadena de suministro.
- Seguros y responsabilidad civil: Verifica quién es responsable en caso de daños, incendios o siniestros.
- Revisión legal del documento: Siempre es recomendable que un abogado revise el contrato final.
En resumen, el contrato de renta de una nave industrial es mucho más que un papel con firmas. Es un documento que protege tu operación, tu inversión y tu tiempo.
En Spot2, creemos que un contrato claro, justo y bien estructurado es tan importante como el inmueble mismo. Por eso, no solo te ayudamos a encontrar el espacio ideal, sino también a revisar que todo esté en orden antes de dar el siguiente paso.
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